Monarquías
Da la impresión de que en las rutinas mentales predominantes en nuestros países no encaja muy bien la idea de que los países más admirados por su equilibrio social y su desarrollo humano sean monarquías. Bélgica, Holanda, Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia lo son. Y es muy llamativo porque las personas que más resueltamente se proclaman admiradoras de esos países son las que más dispuestas estarían a destruir el orden en que se basan, del cual la monarquía es sólo un dato. El papel de esta institución un tanto anacrónica consiste de forma paradójica en limitar las ambiciones de poder de los gobernantes, que siempre se encontrarán con una legitimidad previa que no pretende acrecentar su poder a costa de los ciudadanos pero que sí podría hacer frente a las ambiciones de los políticos. El caso del rey danés que salía con la estrella de David cuando los ocupantes nazis ordenaron tal cosa para los judíos del país es paradigmático: el coste de afrentar a ese rey habría sido excesivo para el Reich. En otro sentido esas monarquías también expresan otro fenómeno: el del socialismo como organización política que ofrece una salida a las viejas jerarquías. En países pequeños, homogéneos étnicamente durante muchos siglos y con una larga experiencia de tolerancia religiosa y política, la vieja nobleza no usó la fuerza para contener a las clases que la amenazaban sino que encontró un papel amable como árbitro. Todo eso podría ayudarnos a reflexionar sobre lo extraña que es la experiencia de esos países comparada con la nuestra, y también sobre la necesidad de una extrema moderación e inclusión de todos para poder hacer un macroestado. Puede que tanto la persistencia de la monarquía como el Estado social sean estrategias eficientes para contener la ruptura de la cohesión social. Y eso es muy llamativo precisamente porque en nuestros países los fervientes seguidores del socialismo casi siempre son exaltados ambiciosos dispuestos a exterminar a una parte de la sociedad para no tener competencia por los cargos públicos.
Género
Decía Immanuel Kant que el negocio de los filósofos era examinar los juicios secretos de la razón común. Es decir, aquellos que están ocultos en el lenguaje y que en las mentes poco recelosas se confunden con la realidad: son juicios absolutos y quien piense de otro modo parecerá que está delirando o bromeando. Las percepciones más intransigentes de las personas religiosas nos pueden dar una idea de lo que son esos juicios. Por eso mismo, las ideologías pretenden reformar el lenguaje para forzar desde la raíz una visión afín, para convertir lo que interesa a los ambiciones de los ideólogos en obvio. Eso ha ocurrido con el «género», categoría que en castellano sólo alude a un accidente gramatical y que no determina ninguna opción sexual: «el sentimiento» no tiene más rasgos viriles que «la emoción». En el afán de convertir la conducta natural del mamífero Homo sapiens en una «construcción cultural» equivalente a la homosexualidad, los ideólogos sesentayochistas inventaron esa nueva categoría, el «género», algo que no corresponde a la condición natural sino que es imbuido por la sociedad, con lo que un hombre puede ser de género heterosexual o de género homosexual. Bah, cada vez se entusiasman más, ahora a la persona que adquiere caracteres sexuales distintos a aquellos con los que nació ya no la llaman «transexual» sino «transgenerista» y nadie entiende cómo se llamaría alguien que se pasara de heterosexual a homosexual o al revés. Toda esa reforma lingüística en apariencia se ofrece para proteger a minorías perseguidas, pero en realidad no tiene otro objeto que la vieja guerra civil que podría permitir el control universal a la casta de los ideólogos. El verdadero «transgenerista» debería ser el zoófilo, pues en sus preferencias sexuales va más allá del «género» al que pertenecemos todos, que es el género humano. Lo más grave ni siquiera es que se use una forma de obrar que en cierto modo caracteriza la libertad humana, como es el erotismo y su variantes, para promover el totalitarismo, sino que la gente colabora con la mayor inocencia.
Tolerancia
Esta palabra pertenece al grupo de las que sirven igual para un roto que para un descosido y esa ambivalencia se presta para que esté siempre en boca de personas más bien inclinadas a la manipulación. Por una parte tolerancia es dignación o condescendencia y su uso atribuye automáticamente un rango superior a quien tolera: el abstemio tolera al bebedor y el convencional al homosexual. Pero esa palabra también significa respeto por la diferencia, y en tal caso no hay ninguna jerarquía sino una disposición a convivir en paz con los demás. No obstante, hoy en día presenciamos una actitud brutalmente intolerante por parte de los beneficiarios habituales de la tolerancia: la religión católica es un objeto predilecto de estos liberados y liberadores, para los que la blasfemia es un desagravio imprescindible. En Latinoamérica hay pocos musulmanes, por lo que la variación en la actitud de los blasfemos sorprende menos, pero en Europa es muy característico el irrespeto por las religiones cristiana y judía asociado con la benevolencia hacia el islam, lo cual inquieta porque no sólo es apoyo a una religión más intolerante que las de Occidente sino también cobardía y oportunismo: nadie corre riesgos por ofender a los cristianos. En últimas esa beligerancia constante contra las personas religiosas forma parte del juego de unos políticos cuyos programas por sí mismos no convencen a mucha gente y necesitan buscar matices que justifiquen el enfrentamiento en el interior de la sociedad. Los votantes ya no optarán entre propuestas políticas sino entre identidades, y lógicamente la religiosa parecerá caduca y absurda porque es lo que se enseña en la escuela obligatoria.
Intimidación
Como todo el mundo sabe, Colombia sufre desde hace décadas un conflicto entre el Estado y las guerrillas comunistas dedicadas a la extorsión, el secuestro y el narcotráfico. Esas organizaciones son residuos de los movimientos guevaristas que florecieron en los años sesenta, pero su trayectoria las hace especiales pues sus mentores desde muy pronto se hicieron con el control de las universidades públicas y de los sindicatos de organismos estatales. Eso genera una especie de clientelismo armado que les permite mantener la hegemonía ideológica tanto en las aulas como en los medios de expresión. Como cualquiera puede suponer, los partidarios del terrorismo que ponen la cara no se llaman a sí mismos terroristas ni partidarios del terrorismo, sino buenos ciudadanos que casualmente atribuyen todas las bombas al gobierno y exigen que no se gaste dinero en hacer nada para impedir los secuestros y masacres y que se negocien las leyes con los terroristas por encima de la voluntad de los ciudadanos o que se les reconozca igual legitimidad que a las instituciones. Ese fenómeno no podía faltar en la blogosfera, con el pequeño detalle de que el asesinato o la intimidación de quienes nos oponemos a esas pretensiones resulta más difícil, de ahí que no les quede otro recurso que las amenazas y calumnias. Cualquiera que se interese por los secuestrados, que son varios miles de personas, algunas con casi diez años en manos de esas tropas de niños, inmediatamente es señalado como portavoz de las bandas de asesinos que rivalizan con las de la llamada izquierda en el negocio del narcotráfico, los mal llamados paramilitares. De nada sirve condenar a esas bandas enérgicamente ni exigir su exclusión de la política: la industria del secuestro mueve muchos millones de dólares y tiene muchos sicofantas dedicados a intimidar. La blogosfera latinoamericana debería tomar nota de la extensión de la campaña de terror al mundo de los blogs.
Las palabras
La cura que propuso Confucio para los males de su tiempo fue muy clara: restituir los nombres. Si se nombra a las cosas como corresponde, todo funcionará adecuadamente. Es un ejemplo de la vigencia de este pensador que podría extenderse a cualquiera de los que han permitido que el mundo sea como es. Muchos siglos después, George Orwell señaló que toda corrupción empezaba por ser corrupción del lenguaje, y casi no hay entorno criminal u opresivo en el que no se detecte ese fenómeno. Esa tarea de devolver a las palabras su sentido, falseado casi siempre por las ambiciones de unos y la indolencia de otros, atañe de manera directa a todos quienes escribimos un blog, pero para conseguirlo siempre tenemos el obstáculo de la presión ideológica del medio en que nos movemos o de la tradición de que provenimos. Ciertas verdades o ciertas precisiones lingüísticas no encajan en los moldes de nuestro entorno y terminamos cediendo al deseo de agradar. Un ejemplo típico de esa corrupción del lenguaje es la publicidad, negocio en el que la persuasión requiere con frecuencia engañar a la gente para llevarla a comprar lo que no quiere. Cualquier día las asociaciones forzosas de los publicistas son el único contexto en el que alguien conoce una palabra y después, cuando la encuentra en otra situación, la interpreta mal o no la entiende. Esa búsqueda de la precisión es una tarea que no siempre resulta grata, pero en ella se juega la calidad de lo que escribimos.
Lo que comemos
Definitivamente la sensación de que la expansión incesante del poder estatal amenaza cada vez más la libertad individual es lo que se dice una mina de posts. Al ya conocido fenómeno de la prohibición de las drogas, caso en el que la gente permite que la máquina estatal la salve de sus propias tentaciones, se suma ahora la pretensión, cada vez más marcada, de las autoridades de imponer el régimen alimentario a sus ciudadanos. Buen ejemplo de eso son por una parte las declaraciones de la ministra de sanidad española condenando una campaña de publicidad
de una cadena de hamburgueserías en nombre de la salud de los ciudadanos, o la nueva ley en la ciudad de Nueva York
que obliga a los restaurantes a usar aceites vegetales en lugar de margarinas debido a que en éstas abundan las grasas trans, causantes de muchos problemas cardiacos. La controversia, como se dice, está servida, y afortunadamente todavía no hay ninguna ley que nos obligue a ofrecer sólo controversias saludables a los lectores. ¿Hasta qué punto creen ustedes que el gobierno debe proteger la salud de la gente pasando por encima del derecho de los dueños de restaurantes a usar los productos cuya venta está permitida que mejor se adapten a sus necesidades?
Política
En tiempos de la Perestroika el entonces presidente uruguayo Julio María Sanguinetti le preguntó al líder chino Deng Xiao-Ping qué futuro creía que le esperaba a Gorbachov. La respuesta fue que fracasaría, que al tratar de remediar la cuestión política antes que la económica, la política devoraría primero a la economía y después se devoraría a sí misma. Ese aspecto de la política pende sobre todo el debate social, de tal modo que los países que consiguen remontar las dificultades y alcanzar un nivel de bienestar generalizado son aquellos en que predomina alguna forma de apoliticismo y se concentran los esfuerzos en trabajar. Muy al contrario, cuando en un país la gente no hace más que hablar de política, se puede advertir la proximidad de la catástrofe, como ocurrió en la España del 36. Ojalá llegara a conocerse el sinfín de atrocidades que se cometieron en ambos bandos y el sufrimiento que pagaron varias generaciones de españoles como consecuencia de esas pasiones. La principal razón de ese carácter fatal de la política puede ser eso que señalaba Ortega y Gasset, de que junto con el amor es un tema extremadamente complejo del que todo el mundo cree que tiene un gran conocimiento. Todas esas certezas de parte de personas muy jóvenes o poco leídas puede ser sólo el resultado de una persuasión eficaz por parte de algún demagogo o de alguna secta criminal. Al dedicarse grandes energías por parte de la sociedad a ese asunto, los recursos menguan y al final todas las ideologías y los programas se reducen a puros pretextos para ocupar las posiciones de poder y así tener sueldo y futuro. Bueno, de hecho, todo el tercermundismo consiste en ese continuo adanismo, ese incesante comienzo de utopías novedosas, previo asesinato de los que estorbaban, para hacer un mundo mejor, algo que curiosamente, como ocurre en todo el mundo árabe, se vuelve pura selección negativa: cada utopía es peor que la anterior.
Religiones
Octavio Paz decía que la religión es lo mejor y lo peor que ha inventado la humanidad, y ciertamente esas construcciones densas que son las doctrinas y organizaciones religiosas se pueden considerar como mesetas a las que arriba el espíritu humano en su ascenso desde la pura animalidad hasta niveles cada vez más altos de conocimiento y sensibilidad, mesetas en las que se permite el acceso a grandes comunidades y en las que se da ese abrazo de los creyentes por encima de sus diferencias y de todo aquello que determina su originaria enemistad. Es muy interesante evaluar la carrera de las religiones, creaciones humanas como las palabras, que también se gastan y se deforman con el uso, desde su origen en oscuras disputas de poder o en manías de personas trastornadas hasta su conversión en marca de grandes épocas y de grandes creaciones y su posterior deterioro como conjuntos de rutinas que bloquean las mentes y les impiden reconocer una realidad nueva, ajena, producida por la expansión de los medios de transporte y de la comunicación entre las regiones. Un filósofo del siglo XIX se quejaba de que las personas religiosas encontraran ya hecha toda una interpretación del mundo y no tuvieran que aprender ni pensar nada. Ése es precisamente el mayor mérito de las religiones, hacer participes de grandes misterios y conocimientos a todos gracias a esa presentación densa en forma de mitos y rutinas de actuación. Visto así, el fenómeno religioso es de gran valor, pero cuando las creencias se convierten en formas numantinas de resistencia a lo distinto y, con frecuencia, máquinas de dominación, merecen que las consideremos con mucho recelo. Pero eso algunas religiones en particular y no el fenómeno religioso, que en la vida de nuestra especie se podría considerar como los enamoramientos que una persona experimenta en su vida: fuentes de grandes esfuerzos y logros, y también vehículo de grandes errores y deterioros.
Lazarus Morell
Jorge Luis Borges no era un autor nada dado a las alegorías y sin duda se habría escandalizado si alguien encontrara una interpretación política de sus relatos y crónicas, sobre todo de algunas que escribió en la juventud sin mayores pretensiones. No obstante, ¡qué apropiada es la imagen del bandido John Murrell
que inspiró su relato «El atroz redentor Lazarus Morell
» para describir..., eso, precisamente, a los atroces redentores que encontraron los negros y mulatos cubanos a partir de 1959!, qué preciso es el contexto de esclavitud y la chusma que está a salvo de ella pero no de la pobreza y encuentra ese increíble negocio de «liberar» esclavos para explotarlos de una manera aún más inicua. La verdad es que el poder de esa imagen y de las coincidencias no tiene misterio: en casi todo el continente americano hubo, si bien en menor escala, una vida parecida a la del Misisipí decimonónico y en todas partes crecía y aun tendía (tiende) a predominar la white trash, la «basura blanca» que está pendiente de algún descuido de los dueños de los esclavos para quitárselos y apropiarse del fruto de su trabajo. La feroz satrapía totalitaria del Caribe es la encarnación de esas viejas utopías, y la «redención» que ofrece a sus víctimas, carentes de todo derecho y remuneradas con menos de diez dólares al mes por trabajos espantosos, es comparable a la de ese legendario bandido.
Mozart II
Uno de los sueños más frecuentes de quienes tienen hijos es la posibilidad de que éstos sean genios, o lleguen a serlo, pues al respecto la gente no está de acuerdo y hay muchos que ponen en duda que una persona «normal» pueda nacer con mayor inteligencia que otra. Lo interesante es la frecuencia de los esfuerzos orientados a fomentar el posible talento del infante. La experiencia demuestra que esos esfuerzos casi nunca dan resultado más allá de un nivel ínfimo. El motivo es que, siguiendo la vieja mayéutica de Sócrates, la educación no consiste en llenar un vacío sino en crearlo, en crear el deseo de saber antes que en satisfacerlo, y eso no se puede transmitir cuando no se tiene, al igual que ocurre con el amor por la música clásica, la cual para la mayoría de la gente es sobre todo un indicador de categoría social y por sí misma una manifestación lúgubre y tediosa de la vida de los pretenciosos, de los ricos o de los anticuados. Por eso los cursos costosos que paga la gente sólo dan resultado si los niños tienen un ejemplo sólido que les permita interesarse de verdad por lo que les van a enseñar: tomar el aprendizaje como un acto voluntario y no como un ingrato deber. Y cuando se acepta que lo que realmente les «nacerá» son las actitudes que ven en sus padres, entonces es cuando surge la pregunta, ¿quién es el que precisa educación? Puede que muchos niños lleguen a ser más felices y fecundos si en lugar de recibir el ejemplo de arribismo y pretensión heredan una pasión deportiva o el orgullo de alguna destreza manual: de formas genuinas, propias, de disfrute. Esa «educación» no consiste en un aprendizaje sino en una reflexión por parte de los padres, y la capacidad de evaluar las propias aspiraciones por parte de los adultos tal vez sea lo que es más urgente «aprender».
Respuesta
Millones de personas en todo el mundo se han preguntado muchas veces qué se podría hacer para que la región de Oriente Medio dejara de ser esa cadena de volcanes en erupción y ocupara el lugar que le corresponde como puente entre la opulenta Europa y la populosa y cada vez más próspera Asia. La esperanza de un reformista árabe que planteara dar pasos hacia la democratización y hacia un futuro de convivencia con Occidente y no de enfrentamiento siempre palidece ante la evidencia de que los tiranos están dispuestos a matar a cualquiera que les plante cara. Así, en ese terreno de la política y el periodismo tal esperanza es poco probable, pero no hay que sacar la errónea conclusión de que todos los árabes están dispuestosn a hundirse en su pozo de oscurantismo y crueldad y a dar la razón a los enemigos israelíes acerca de la absoluta superioridad y perfección democrática de su sociedad. Hay un país árabe que en lugar de formar fanáticos y fomentar guerras en otros sitios se dedica a soñar el futuro y a construirlo y es tal vez el que más cerca esté de alcanzar una forma creíble de democracia: los Emiratos Árabes Unidos. La reciente construcción
de escolleras que siguen diseños representativos y significan miles de kilómetros de litoral habitable es uno de esos acontecimientos positivos que ocupan menos espacio en la prensa que un atentado terrorista o una cumbre de políticos pero que pueden señalar un camino hacia la superación del entorno de guerra y odio. Si alguien quiere que los árabes no sean menos que Israel o que Occidente debe aplaudir ese logro de un país pequeño pero gobernado por gente sensata. Es verdad que en uno de esos emiratos tiene su sede la televisión islamista Al Yazira, pero eso lejos de demostrar alguna adhesión particular de los ciudadanos o de los gobiernos a esa ideología demuestra el desarrollo empresarial de ese emirato. Los opulentos países gobernados por clérigos o por grupos afines al extremismo islámico que tienen los Emiratos como vecinos no han sido capaces, pese a sus ingentes medios, de tener un medio como ése.
Caridad
Como casi todo el mundo en América y España ha crecido en ambientes cristianos resulta muy difícil imaginarse lo que eran la ética y la moral antes del cristianismo o entender lo que son en otras sociedades, no tanto en sus definiciones formales cuanto en la vida corriente. Pero las concepciones religiosas más que definir un tipo de ser humano que alcanzan a desarrollar describen una figura ideal, a la que los demás intentan parecerse con relativo éxito y a menudo enmascarando afectos diferentes a los que se pretende experimentar. Así, «cristiano» llegó a ser sinónimo de «ser humano», pero «cristiano» en un sentido profundo sólo lo han llegado a ser pocas personas, Francisco de Asís una de ellas. Un caso extremo de ese enmascaramiento es la caridad, noción que en un sentido recto se asocia con el amor hacia todos los seres humanos y con la compasión por los que sufren, pero que fácilmente en sociedades marcadas por la exclusión y la esclavitud llega a significar «liberalidad con los de abajo», cosa que tampoco debería escandalizar de no ser porque cuando se es generoso con los inferiores la ostentación de esa virtud se convierte en una forma de confirmar el orden de desigualdad existente, en el que por una suma módica se incluye uno entre los de arriba. Es decir, la caridad, a menudo sin que el samaritano ocasional se dé cuenta, se convierte en una confirmación de la jerarquía inicua que nos dejó el pasado. La caridad que se debería predicar tendría como primer punto «aborrece el servilismo». Así no habría personas que nos den ocasión de ser grandes señores a costa de su triste situación, así no habría un invitado excepcional en las cenas de nochebuena sino sólo personas a las que se respeta y valora. Así el ágape de los feos y malos sería realmente amistoso y nadie tendría que soportar las miradas condescendientes y aun lastimeras con que se cobra al pobre haberlo invitado.
La técnica
Si cada vez que nos ponemos una prenda de algodón recordáramos que hubo un tiempo en que ese material era más apreciado que la lana y aun que la seda tal vez nos diéramos cuenta de lo mucho que ha hecho la técnica para dar forma a un mundo nuevo. Puede que algún día se evalúe la importancia de los cambios de todos los visionarios y reformadores sociales y resulten todos insignificantes en comparación con lo que significó el desarrollo del motor en sus diversas variantes y utilidades. Visto así, puede decirse que la técnica es el gran logro de la especie pues la vida de la gente sin los grandes adelantos que han surgido de la aplicación del conocimiento científico y de los logros de los inventores sería mucho más difícil y aun triste. Ojalá que el pensar en eso nos haga ver hasta qué punto toda la arrogancia de los presuntuosos señoritos que desde su surgimiento han dominado a las sociedades latinoamericanas es absurda e injustificada: no hay ningún campo de la técnica en el que los aportes de los hispanoamericanos sean significativos, y puede que pase todo este siglo sin que eso cambie sustancialmente, sobre todo teniendo en cuenta que el ascenso de Asia reducirá aún más la importancia de nuestros países en el contexto global. En fin: cada esfuerzo que hagamos por asimilar el desarrollo tecnológico se vuelve en última instancia una respuesta a las rutinas ideológicas que han determinado nuestro atraso.
Paraliteratura
Con ese nombre se conoce ese tipo de productos editoriales cuya única función es aprovechar la existencia de un público dispuesto para obtener ganancias seguras y elevadas. Desde luego, es más frecuente cuanto mayor sea el grado de alfabetización de un país y cuanto mayor sea el hábito lector. Más que un tipo de obras literarias es una parte de la industria cultural dirigida a las masas que se aproxima mucho a la autoayuda pero que se vende como ficción. Bueno, ahora se habla de paraliteratura pero en otras épocas se hablaba de folletín, de pulp fiction o de Kitsch. De este último toma la característica tendencia a la imitación y falseamiento de temas serios, así como la explotación del exceso. Una característica que prácticamente define la paraliteratura es su similitud con el espectáculo televisivo, el ritmo sincopado de las respuestas, la tensión alrededor de la acción y no de las ideas... A diferencia de la literatura canónica, la paraliteratura nunca sorprende entregando otra cosa que lo que el lector busca. Mientras que una obra clásica es imposible de clasificar en un género, la paraliteratura siempre está dentro de un género y si tiene éxito puede dar lugar a un subgénero de libros: las típicas secuelas. En el entramado del relato predomina el diálogo sobre cualquier elemento descriptivo o cualquier digresión. En definitiva, la paraliteratura vive del halago al lector, pues sus personajes son parecidísimos al lector medio y sus reacciones son típicas. Pese a todo eso, leer paraliteratura es preferible a no leer, pues la falta de comercio con las letras empobrece más que la distracción con tonterías.
2006
Cualquier división regular del tiempo se vuelve arbitraria cuando se la relaciona con la vida de las personas o de las sociedades, un amorío, una amistad, una empresa, un blog, un régimen político, un periodo histórico o cualquier cosa parecida pueden durar igualmene 198 que 365 que 1.411 días. Pero esa división existe y todos celebramos de alguna manera el cambio de año, o por lo menos somos conscientes de él. No es raro hacer planes de superación para el año que viene con toda clase de propósitos de enmienda y promesas de rigor. Esas intenciones tienen el mérito de dar concreción a un deseo, como cualquier ritual supersticioso, pero no aseguran su cumplimiento. Y del mismo modo que podemos soñar con mejorarnos en el año que asoma, vale la pena que evaluemos qué hemos hecho en el que se va, no tanto porque nos acordemos de las promesas del año anterior cuanto porque agrupando los hechos del año resulta posible percibir una tendencia, tanto en nuestros asuntos personales como en los del mundo. ¿Qué pasó en 2006? Tres presidentes en ejercicio de grandes países sudamericanos resultaron reelegidos
al tiempo que en Chile, Perú y México, hubo cierta continuidad. El cambio, relativo, se dio en Nicaragua, Ecuador y Haití. Esas condiciones de estabilidad tienen relación con el crecimiento económico generalizado, el cual también tiene relación con el precio de las materias primas y el boom económico mundial. Aparte murió Pinochet y se hizo evidente el próximo final de su rival caribeño. En el mundo se puede reseñar la explosión de una bomba atómica por Corea del Norte y el ascenso de pretensiones similares en Irán, pero ¿cuántas cosas no se nos olvidarán? Esta última semana de 2006 queremos discutir con nuestros lectores, ¿qué ha sido lo peor y lo mejor del año para ellos?
Latinos
Un rasgo fatal de nuestra época es la difusión de todas las modas y de todos los conflictos y su presencia en cualquier parte. Lo más característico es el nacionalismo, pasión que podría compararse con la del fútbol de no ser porque en la cómoda adhesión a lo propio se abre el camino a todos los resentimientos, complejos, envidias y manías que llenan la psique de la masa. La pasión por lo latino es uno de esos típicos recursos que usan sin vacilación los demagogos y manipuladores para pretender que la gente, particularmente la que ha inmigrado a EE UU, busque afirmarse por la negación de la sociedad de acogida y del tipo humano que en ella predomina. Ciertamente es difícil que funcione pues poco tiene que ver la melancolía andina con el mestizaje caribeño o con la forma de vida mediterránea que predomina en los países del Cono Sur, como no sea el idioma. Pero como se trata de forzar adhesiones, con frecuencia para actividades delictivas o a bandos políticos cuyas propuestas sólo se traducen en violencia o atraso, el recurso es efectivo. Nosotros sólo nos preguntamos: ¿qué es lo que hace que debamos estar orgullosos de ser «latinos» cuando nuestras sociedades son tan manifiestamente mejorables y la condición de la mayoría de nuestros compatriotas tan precaria en comparación con la de los estadounidenses? ¿No debería el orgullo tener relación con algo que hayamos hecho o con nuestra conducta individual? El nacionalismo parece un orgullo para los que no tienen otro, pero por eso mismo fue durante el siglo pasado el recursos sistemático de los peores criminales.
Piercing
Cada generación se encuentra con usos y costumbres particulares, muchos surgidos del afán de afirmarse de algún grupo específico y después convertidos en señas de identidad de la multitud, otros inventados por empresarios ansiosos de vender a los clones millones de copias del fetiche que imponen para llenar sus arcas. Cada generación desprecia los usos de la anterior y cuando alcanza cierta edad se escandaliza con los que se difunden entre la gente joven. Por eso es difícil hablar de una moda como el piercing con objetividad, sin esa reserva de si uno no será víctima de la visión marcada por su generación. Lo único que se puede decir es que la gente que tiene un éxito asegurado porque su familia es la dueña del banco o porque desde muy pronto se le descubrieron excelentes aptitudes para el canto o la interpretación teatral no es la que con más radicalidad se suma a las modas. Éstas tienen mucho de sucedáneo de ese éxito o de ese brillo, sólo requieren unos minutos de dedicación y ya proveen un estilo y un carácter. Es decir, delatan la indigencia de quien las adopta. En ese sentido son como una estafa, y no es raro que las personas que más patéticamente llevan al extremo un estilo de moda, como quienes se ponen piercings en la lengua, en los pezones o en los genitales, sean personas condenadas a no destacar en ninguna otra cosa en este mundo. Puede que el resultado de la carrera escolar marque esa inclinación: aquellos que ven cerradas las puertas a las carreras más prestigiosas y mejor pagadas optan por esa rebelión ociosa de ponerse un símbolo del sadomasoquismo y astutamente mostrar menosprecio por las uvas demasiado verdes. Y eso se puede decir de todas las generaciones, respecto de lo cual sería bueno examinar los álbumes de fotos de los años sesenta y setenta y averiguar el destino de los protagonistas.
Prisa
En algún momento de la vida todos nos hacemos las mismas preguntas, y un ejemplo de ellas es si de verdad vivimos mejor que en otras épocas en las que al parecer se vivía menos de prisa. Bueno, esas generalizaciones siempre fuerzan a detenerse un poco: ¿cuándo se vivía menos de prisa?, ¿quiénes? La verdad es que ahora mismo hay mucha gente de diversas edades que vive sin prisas, tal vez porque no se comprometen en nada que les robe el tiempo, tal vez porque lo administran hábilmente. Lo único claro es que a millones de personas no les alcanza el tiempo para hacer todo lo que deben y en cualquier momento se las ve corriendo o desesperadas porque no alcanzan a llegar a algún sitio. Eso expresa un desajuste que puede corresponder a muchas causas, y en cierta medida anuncia una pérdida de control de la propia vida, pues en algún momento no se alcanzará a llegar y esos minutos que faltaron determinarán alguna consecuencia funesta. A fin de cuentas hay muchas formas de depresión que provienen de no poder hacer frente al estrés. Pero aun sin un desenlace semejante, la prisa es un indicador de una pésima calidad de vida, y entre los propósitos del año que asoma debería ocupar un lugar primordial este objetivo: impedir que la falta de tiempo amenace el bienestar.
Agoreros
Cada vez que uno oye a alguien indignarse ante la pasividad con que se hace frente al cambio climático y demás catástrofes anunciadas a bombo y platillo cada día por los medios, por ejemplo ante la elevación del nivel de los mares que sumergiría los edificios costeros, la idea que le ronda por la cabeza es: "Cómo se nota que no tienes cien millones de dólares invertidos en propiedades en zonas litorales. Entonces estarías tranquilísimo". Y es que el negocio de los medios es la alarma, la denuncia de una tragedia próxima que despierte el interés de los lectores y la venta de ejemplares, por eso la tendencia clarísima a exagerar esos fenómenos. Por parte de los inversores hay una preocupación seria, pues si no fueran dados a prestar atención a su dinero ya lo habrían perdido hace tiempo, y por eso, porque habrían buscado consejo de los expertos más solventes, es evidente que esas catástrofes no son tan próximas, de otro modo los proyectos de inversión lejos de las costas serían impresionantes.
Sobreentendidos
El sobreentendido es uno de los peores lastres que tiene el lenguaje cotidiano y que pueden afectar a quien escribe un blog: es lo que ocurre cuando la persona no está acostumbrada a moverse en ambientes distintos al suyo y se encuentra con que las palabras que usa habitualmente desconciertan a otros o se entienden mal. El caso típico del sobreentendido es el médico que receta un supositorio y se olvida de que hay gente que no sabe qué es y puede tragárselo. Según un chiste muy conocido, cuando la persona ignorante tiene la curiosidad de preguntar y el médico no tiene modo de hacerse entender con los eufemismos habituales, termina exclamando: «Mejor dicho, métaselo por el culo», expresión que se entiende como un arrebato de ira y no en su sentido literal. Las personas acostumbradas a usar sobreentendidos por no prever que sus palabras van a caer en manos de quienes pueden interpretarlas mal suelen escandalizarse de las explicaciones demasiado detalladas: un columnista colombiano se quejaba de un manual de instrucciones de un aparato fabricado en EE UU que compró porque insultaba su inteligencia, y naturalmente extraía conclusiones que descalificaban a toda la población de ese país. En fin: el equilibrio entre el rechazo de los sobreentendidos y la agilidad del argumento que se expone es uno de los mayores desafíos con que se encuentra cualquier persona que escribe un blog. Decía una gran figura literaria que saber para quién se escribe es como tener buena parte del trabajo hecho; en internet los lectores son muy diversos y es imprescindible expresarse de modo que nadie entienda otra cosa que lo que se quiere decir. Cosa que es más difícil de lo que parece.
Educación
Entre los lugares comunes más perniciosos y predominantes del medio latinoamericano está el culto a la educación, la suposición de que una cantidad considerable de egresados universitarios de alto nivel permitirá emprender un camino que nos lleve a alcanzar a los países más desarrollados. Lo más curioso es la forma en que esa suposición se mantiene a pesar de que desde hace siglos ha mostrado su ineptitud. Buen ejemplo es el precursor de Chávez, Carlos Andrés Pérez, que envió a cientos de titulados venezolanos con becas a las mejores universidades. En los casos en que esas becas no se dan por puro favoritismo, lo que se hace es quitar a los egresados un acicate para esforzarse: desde que obtienen la beca todo se vuelve un cumplir los requisitos para disfrutar de la renta tan cómodamente obtenida. En el caso de que el profesional de todos modos se esfuerce y obtenga una buena calificación, raro sería que no se integrara en el país en el que se educó. También se puede considerar el caso uruguayo. Antes de la dictadura de Bordaberry este país tenía una tasa altísima de titulados universitarios. A raíz de la persecución política, muchos de ellos emigraron, y ciertamente no volvieron a Uruguay cuando retornó la democracia. Lo que pasa es que esa idea es muy grata a quienes pueden obtener las becas y aun los estudios universitarios muy baratos, que son los mismos que se han apropiado de la palabra, y que tal vez simplemente hereden a las clases poderosas de la sociedad antigua. Quien esté pensando en sacar a un país latinoamericano del atraso debe asumir como cuestión prioritaria la creación y el desarrollo de empresas. Pero ése ya es el mundo del trabajo, cosa que toda la vida los sabios que en el mundo han sido han sabido dejar a los demás.
Totalitarismo
Las recientes medidas del gobierno venezolano en el sentido de no renovar la licencia de una cadena de televisión y de nacionalizar las empresas de telecomunicaciones y energía han sido interpretadas por muchos como pasos hacia el totalitarismo. Y esa ligereza con que se confunden los conceptos termina siendo dañina y en todo caso poco útil para entender lo que ocurre. Totalitarismo es el control absoluto de la vida social por parte del Estado y la concentración del poder político en una minoría casi siempre sumisa a una sola persona. Las nacionalizaciones y la censura las han puesto en práctica muchos regímenes y gobiernos que no tienen nada de totalitario. El régimen venezolano ya empezó por anular la división de poderes en el Estado sin que la mayoría de los escandalizados de ahora dijeran nada, pero sobre todo lo que caracteriza su deriva totalitaria son las misiones, proyectos que complementan la previa destrucción de empresas y de puestos de trabajo. La ciudadanía desvalida, una vez ha perdido sus fuentes de ingresos no tiene más que esperar del gobierno adoctrinamiento y control de sus hábitos íntimos, perdón, educación y salud. El totalitarismo en Venezuela lleva varios años mandando, y sus efectos en miseria, atraso, persecución y supresión de la ciudadanía son evidentes también hace mucho tiempo.
Psicópatas
¿Qué puede llevar a una persona a cometer asesinatos por puro placer, aun a riesgo de la propia vida? ¿Es la existencia de psicópatas un precio atroz de la libertad o un síntoma de un desajuste moral de las sociedades avanzadas? ¿Por qué a pesar de que esos criminales son más bien pocos, todos los días ocupan varias horas en las emisiones televisivas? ¿Representan a nuestra época, o sólo son producto de la falta de imaginación de los guionistas? ¿Esas producciones son tan abundantes porque las pide el mercado o porque las imponen las empresas? Podríamos seguir escribiendo preguntas y siempre quedaría como única respuesta clara la imponente realidad de que cientos de millones de personas se acuestan cada día después de conocer las peripecias de algún asesino desinteresado y dado a rituales delirantes. Al menos en lo que está a nuestro alcance, deberíamos desistir de recibir esa ración diaria de acción y aventura en los límites. A veces produce angustia pensar en lo que será de una masa de población cuya vida transcurre presenciando todos los días las proezas de esos seres espeluznantes. ¿Es que no hay en la historia del cine y de la televisión suficientes productos de calidad sobre otros temas para que todo el mundo haya de vivir pendiente de eso?
Prospectiva
Tal vez el conocimiento que más ha interesado siempre a la humanidad sea el del futuro. Por eso hay tantos charlatanes que se enriquecen gracias a que consiguen no adivinar lo venidero sino halagar a quienes pagan por saberlo. Pero al mismo tiempo ese conocimiento existe de muchas maneras, desde la sabiduría empírica del campesino que sabe cuándo lloverá hasta el cálculo preciso del especulador de bolsa, que sabe en qué momento se puede romper la burbuja que ha contribuido a crear. La prospectiva es la ciencia del futuro, es decir, un sistema de investigación cuyo tema es ése. Y uno no sabe si divertirse o sufrir ante esa disciplina, pues si en algo han hecho el ridículo los artistas y científicos de todas las épocas es en imaginar el futuro. Baste recordar los teléfonos fijos o el voluminoso computador de la nave espacial en 2001, una odisea del Espacio. En todo caso, cuando se trata de la vida humana y de la sociedad, puede que la prospectiva tenga grandes antecedentes. Ortega y Gasset señalaba que todos los acontecimientos históricos importantes han sido anunciados con bastante precisión por los más avisados, sin que se les hiciera mucho caso. Falta ver si como disciplina reglamentada la prospectiva se convierte en la carrera opcional de muchos jóvenes ambiciosos.
Koan
Esta palabra japonesa se escribe en forma de un ideograma chino que se traduce literalmente como "caso público", y hace alusión a la entrevista que mantiene un monje en un monasterio Zen con su maestro para interrogarlo sobre aspectos de la doctrina o de la meditación. (Zen es traducción del chino Chan, a su vez adaptación del sánscrito dyana, "meditación"). En esas entrevistas la respuesta del maestro suele estar orientada a provocar en el aprendiz una conmoción que rompa sus supuestos habituales, con lo que se abre la puerta que podría permitirle acceder a la iluminación, a una conciencia de la realidad que no es posible adquirir por acumulación de conocimientos, sino precisamente liberándose de la carga de pensamientos condicionados por todo aquello que nos ata a la rueda del samsara. Todos esos elementos de la doctrina budista, como no podía ser menos, resultan sumamente difíciles de asimilar, pero en cambio esa idea de la técnica verbal que libera de las rutinas mentales y planta a la persona en otro ángulo seguramente sería muy útil para enseñar. Con muchísima frecuencia el conocimiento positivo de nuestra cultura occidental no encuentra grandes obstáculos en la capacidad intelectual de los educandos, sino en la cantidad de prejuicios que se van depositando en la mente. La iluminación súbita podría ser un recurso maravilloso para saltar sobre esos prejuicios y plantarse frente a las cosas de una manera más directa. ¿No será eso lo que fascina a veces en los desplantes del doctor House?
Robots
Cuando oímos hablar de la esclavitud nos indignamos y encontramos muy despreciable a cualquiera que la defendiera, no importa que se tratara de Aristóteles y de casi todos los pensadores de la Antigüedad precristiana en el Mediterráneo. Pero la verdad es que todas las sociedades antiguas que alcanzaron desarrollos considerables lo hicieron explotando a los esclavos. Sólo las sociedades que las reemplazaron fueron reduciendo la esclavitud en los países más avanzados de Europa después del Renacimiento, pero por entonces los recursos tecnológicos y aun los valores heredados de las viejas sociedades esclavistas eran la base con que vivían esas sociedades, que de todos modos obtenían diversos beneficios, siquiera de forma indirecta, de la esclavitud que seguía existiendo hasta bien entrado el siglo XIX en muchas regiones controladas por los europeos. En otras todavía existe, aunque día a día retrocede. Los esclavos eran la única mano de obra de que se podía disponer antes del desarrollo de la técnica cuyo impulso fundamental comenzó en el Renacimiento y sigue hasta ahora. El motor liberó a millones de hombres de labores pesadísimas, extenuantes y de poco rendimiento, pero esa revolución es ínfima comparada con la que se prevé que traerán los robots en las próximas décadas. Ojalá de nuestras sociedades se pudiera desterrar la violencia, así todos los latinoamericanos podrían beneficiarse de esas mejoras sin tener que emigrar, así las personas que serán desplazadas de los trabajos más ingratos por los robots no engrosarán los ejércitos de indigentes sino que podrán disfrutar del trabajo de esos nuevos esclavos que sobre todo requerirán amos diestros para manejarlos.
Ortografía
Cada vez que tienen ocasión, los virtuosos de la memoria que se ganan la vida ejecutando proezas con operaciones aritméticas complejísimas en la televisión declaran que su destreza está al alcance casi de cualquiera, que sólo es la aplicación de una técnica correcta. Tal vez ese aserto, tomado por el revés, sirva para explicar las dificultades que mucha gente tiene con la ortografía. La tendencia a cometer ciertos errores puede no ser el resultado de una capacidad cognitiva inferior ni de un menor contacto con las letras, sino el resultado de errores graves en el aprendizaje. Es decir, obviamente la persona dotada de una memoria más rigurosa o la que dedica más tiempo a leer tendrán mejor ortografía que las que no comparten esas circunstancias, pero en el caso de una misma persona la tendencia a incurrir en un error o la dificultad generalizada con la escritura puede tener que ver con una mala enseñanza. Basta con escribir alguna vez mal una palabra, o con haber entendido mal una regla, para que el esfuerzo que tiene que hacer el cerebro para reconocer la escritura correcta resulte multiplicado: no sólo hay que recordar la palabra y su grafía, sino todo el proceso de corrección del equívoco. Ciertas prácticas pedagógicas pueden contribuir a ello. Por ejemplo, el dictado debería ser al revés, los alumnos le dictan su texto al maestro, que lo escribe correctamente en la pizarra, con lo que el registro que queda en la memoria siempre es el correcto. Tal como se da, los alumnos escriben mal palabras que después les representará un gran esfuerzo aprender a escribir correctamente. Bueno, es un aspecto en el que la productividad del aprendizaje se podría multiplicar, de todos modos en la mala ortografía puede haber un elemento psicológico de resistencia a asimilar las normas, pero ese desacuerdo entre el deseo de escribir bien y la rebeldía inconsciente de ninguna manera resulta deseable, y aun en casos así la estrategia más eficaz para recordar las grafías correctas es recomendable.
Paradojas
Hay paradojas que de tanto ocurrir empiezan a parecer lógicas. A tal punto que ya la gente dice "que hablen de uno, aunque sea bien", dando por sentado que la maledicencia contra uno realza su importancia. Y que en muchos casos en que hay protestas contra un producto cultural sospechemos que se trata de una estratagema del productor. Por ejemplo la denuncia reciente contra Youtube en Brasil parece más un medio de hacer que se vea el video que de censurarlo. Y gran parte de la fama que alcanzaron en su día escritores como Flaubert o Joyce deriva de los procesos que se les siguieron por obscenidad. En el mundo de los blogs hispanos recientemente ha ocurrido un caso extremo de ésos, en que el señalamiento calumnioso, irresponsable y torpe contra un blog colombiano sólo contribuyó a aumentar sus visitas hasta permitirle ocupar con ventaja el primer puesto en el ranking nacional de blogalaxia. Se trata del tema espinoso de la anorexia y ha habido infinidad de reacciones al respecto, si bien muchos blogueros de otros países desconocen el episodio. Un resumen somero de esos hechos se puede encontrar en este post
. Las fotos y el post que motivaron el señalamiento de dos medios se pueden ver aquí
. Tanto a quienes conocen la historia como a quienes apenas ahora se enteran queremos preguntarles, ¿qué motivos pudieron tener esos medios para una acusación tan infundada? ¿En dónde se puede concebir siquiera remotamente algún interés en promover la anorexia? Más allá de lo que afecte eso a la blogosfera y al afortunado perseguido de Cafeguauguau, hay una muestra escandalosa de mal periodismo en esa conversión de un proceso complejo como el de la anorexia en una alegoría de niñas engañadas por perversos interesados en destruirlas. Como no se encuentran, se inventan y se atribuye la intención aviesa a cualquiera que hable del tema.
Significados
Quienes llevamos blogs tenemos una ocasión excelente de adquirir un conocimiento del idioma que en la práctica está vedado a la mayoría de la gente. Es la ventaja que da escribir sin más compromiso que la expresión de las propias opiniones y sin pretender mucho reconocimiento por ello. Una de las enseñanzas más importantes de esa labor es la que tiene relación con el significado de las palabras, pues siempre hay un nivel en el que la falta de rigor al leer o la falta de hábito de consultar el diccionario, o bien la contaminación del lenguaje callejero, hacen que tengamos una idea completamente errada de esos significados. Un ejemplo característico es la palabra perfidia. ¿Qué hacen los pérfidos? La mayoría de la gente piensa en seguida en un tipo de perversidad sutil a la que son muy dadas las mujeres fatales o las refinadas, pero resulta que «perfidia» sólo es «deslealtad», y por ejemplo en el Himno nacional de Colombia se habla de «pérfida salud», la cual sólo correspondería a la que habrían obtenido los cartageneros traicionando a la patria en lugar de pasar hambre. Otro caso típico, «alevoso» es para mucha gente alguien particularmente belicoso u hostil, pero los que han estudiado Derecho saben que la alevosía es la circunstancia de saberse impune quien comete un crimen. Se podrían poner muchos más ejemplos, pero aquí sólo queremos llamar la atención sobre esa posibilidad de edificación que ofrece este vicio de los blogs.
Paternalismo
Puede que sea un tema ya muy trillado, pero nunca está de más recordarlo porque de todos modos sigue imperando en Latinoamérica: nos referimos a esa retórica según la cual las personas, sobre todo las mujeres, de origen indio o negro son siempre dignas de apoyo y reivindicación más que los otros. Lo que se adivina ahí es el afán, puede que inconsciente, de mantener unas diferencias que la dinámica de la democracia va erosionando. Sobre todo unas diferencias que remiten a la jerarquía de la sociedad, a la posición de mando de los mismos que mandaban hace siglos. Los que siempre están con los humildes dan por sentado que los humildes deben estar con ellos, y sobre todo explotan la miseria en que siguen viviendo en Latinoamérica millones de personas pertenecientes a esas etnias excluidas para proponerse, puede que de forma inconsciente, como los gobernantes necesarios. «Pónganme a mí», parece ser su último argumento. Si queremos que desaparezca el racismo o la miseria o la exclusión debemos empezar por combatir todos esos sobreentendidos en los que bajo la máscara de la compasión se mantiene la misma noción de jerarquía de siempre.
Kapuscinski
Hubo un tiempo en que el desprecio de los autores de ficción por los periodistas parecía la cosa más obvia del mundo, del mismo modo que para millones de latinoamericanos el cine europeo es «culto» mientras que el estadounidense es vulgar, John Ford o Douglas Sirk son profesionales en entretener a la masa mientras Almodóvar o Louis de Funes son grandes pensadores con cámara. Hoy que tenemos fresca la muerte del gran Ryszard Kapuscinski, por el contrario, da rabia pensar que este genial narrador de la faction no haya recibido un premio como el Nobel. Una cosa que sorprende, y que echa por tierra muchos mitos sobre el periodismo, es que el gran cronista no procediera de un país cuyos medios tuvieran enorme difusión y prestigio. Sorprende aún más que una mente tan libre pudiera trabajar para los medios polacos. Para los latinoamericanos debería ser casi un deber leerse la maravillosa colección de reportajes que publicó la editorial Anagrama hace como una década con el título de La guerra del fútbol. Puede que la mirada de este gran escritor nos aporte conocimientos importantes sobre nosotros mismos.
Hergé
Entre las celebraciones que sin duda tendrán lugar este año destaca el centenario del nacimiento de este genial dibujante belga cuyo personaje más conocido, Tintín, sigue atrayendo lectores con su conocida colección de aventuras exóticas, su asombro ante las realidades de este mundo y su humor, que resplandece en la medida en que el rasgo predominante del joven periodista es el sentido común. Quienes se pregunten cómo puede hacer un cómic para durar tanto tiempo en las librerías y seguir generando derechos a los herederos del artista, deberían prestar atención al rigor extremo con que están elaborados los dibujos, por no hablar del acierto de ofrecer un héroe que, aparte del mencionado sentido común, se caracteriza por la independencia de espíritu. No se sabe si en este siglo se seguirá hablando por mucho tiempo de la colección de improperios del capitán Haddock o de su pasión rencorosa hacia la Castafiore (personajes que denuncian el mundo adulto del mismo modo en que los liliputienses mostraban la verdadera esencia de la humanidad en el relato de Swift), lo que es seguro es que la admiración por Tintín produjo muchas vocaciones periodísticas y probablemente de blogueros. De hecho, esa profesión tan característica del siglo XX hoy en día comportaría, sobre todo en el caso de un investigador tan aplomado en su independencia como Tintín, que respondiera a los comentarios de los lectores a sus informes en un blog.
Piojos
Quien lea Los que vivimos, la excelente novela de Ayn Rand, la escritora estadounidense de origen ruso que tanto ha hecho por denunciar el colectivismo como la estrategia de los parásitos para convertir el trabajo ajeno en una deuda que se tiene con ellos, lo que en nuestro medio sólo es como un remanente de la esclavitud, se quedará sorprendido de ver la similitud entre las campañas de repudio e intimidación de toda disidencia que pusieron en práctica los bolcheviques y las que conocemos nosotros contra los exiliados cubanos. Esa degradación lingüística de las personas no es propiamente el fascismo porque los fascistas son simplemente émulos de los bolcheviques, y lo eran de una forma obvia para cualquiera que tuviera acceso a la información y viviera en esa época. A fin de cuentas no se trataba más que de las tropas que en la Gran Guerra habían estado saqueando, masacrando y violando en otros países, convenientemente manipuladas por demagogos ambiciosos. Los piojos eran los rusos blancos, los que resistían al poder bolchevique, que tan hermoso horizonte le presentó a la humanidad y en Latinoamérica sigue contando con admiradores. Esos ciudadanos que defendían algún vestigio de derecho o libertad son los antepasados de los gusanos cubanos, de los escuálidos venezolanos y de quienes resistan la expansión de algún tipo de fascismo indigenista en Bolivia. Aún no sabemos qué denominación tendrán en este último país.
Nature versus nurture
Es como se conoce en el mundo anglosajón la discusión acerca de la influencia de los rasgos heredados o de la educación en el carácter y en la conducta. Sobre este asunto, curiosamente, las certezas de la gente son mayores cuanto menos se sepa, aunque puede que esto ocurra con todo y sólo en casos como éste resulte evidente. Por ejemplo porque quienes no han criado niños encuentran extraño que aquello que la ideología les enseña resulte falso y aun estúpido. En términos generales todo lo que suponga admitir que las personas nacen con diferencias considerables en su capacidad intelectual es insoportable para la mentalidad de los envidiosos: les parece una muestra de un «racismo» que extrañamente prescinde de la existencia de «razas». Pero además es algo que pone en duda la eficacia de la educación, cuyo principal mérito consiste en convencer a sus beneficiarios de lo terrible que sería la vida sin ella. Al respecto es muy ilustrativo un mensaje recibido por correo electrónico: «Tu y yó éramos iguales a los tres años, lastima que no hallas podido ir a mi colejio». Pero el tema de la discusión no es tanto eso cuantitativo de la capacidad sino todas las particularidades personales.
Erotismo
Según Nietzsche, para que haya arte tiene que haber embriaguez, y la forma fundamental de esa embriaguez es la excitación sexual. Y el arte está ligado en casi toda la historia a la evocación del coito, puede que en épocas primitivas con un sentido mágico de invocación. Lo cierto es que se trata de algo siempre presente en la cultura y obviamente en la vida, pero que cada época vive de un modo diferente. En el siglo pasado la superación del hambre en los países avanzados y después el desarrollo de los métodos anticonceptivos permitió a millones de personas un disfrute que en épocas anteriores sólo estaba al alcance de una minoría, al tiempo que la pérdida de los valores religiosos favoreció una actitud laxa respecto a la expansión de la libido. Todo esto es de sobra sabido y lo que uno se pregunta ahora, sobre todo viendo las actitudes de los más jóvenes, es si esa amplia libertad no amenaza con convertirse en un camino hacia el achabacanamiento: lejos de desear y esperar, se vuelve cada vez más como algo que se da por sentado. La embriaguez no tiene tiempo de producir ningún arte porque, como el patriarca de García Márquez, la gente de hoy en día lo tiene cada vez que lo desee. Según Freud, los deseos sexuales se sublimaban produciendo representaciones elevadas, pero tal parece que eso ocurrirá cada vez menos. Hay una novela, La sonata a Kreutzer, en la que Lev Tolstói se pregunta a qué puede conducir un mundo en el que la gente siempre come en exceso y con frecuencia no tiene otra cosa que hacer que pensar en sus placeres: en su época eran las clases altas, hoy en día es la mayoría de la gente en los países ricos. Y es difícil no acordarse de Circe, esa hechicera de la Odisea que convertía a los hombres en cerdos. Ese placer gratuito, rutinario y estéril no parecía a los griegos otra cosa que un camino de degradación.
Patentes
Un forcejeo jurídico reciente en India puso de moda de nuevo el tema de las patentes de la industria farmacéutica. Si se piensa en eso desde el punto de vista de los enfermos que no pueden acceder a un medicamento, difícilmente se les puede reprochar que pretendan obtenerlo gratis o a un precio muy bajo, pero lo interesante son los cientos de millones de justicieros que claman indignados contra los laboratorios que adquieren las patentes de esos productos. Si alguna vez hubiera que someter a las naciones a un juicio por la clase de personas que producen, las de Latinoamérica sin duda tendrían que responder por ser las que más crean personajes de ese estilo. Es que en lugar de escandalizarse por esa actitud lo que ocurre es que se escandalizan cuando uno no se suma a su coro. Es lo que se dice un hallazgo, un milagro. Unos dedican su vida a investigar, otros arriesgan sus ahorros buscando productos que pueden no dar ningún resultado, pero al final les salen a deber a los avispados que no hicieron ni arriesgaron nada pero reclaman para todo el mundo el "derecho" a disfrutar de lo que consiguen los demás. En ese ejemplo se puede ver el sentido de nuestra cultura, si se buscara en google en las páginas de cualquier país de Latinoamérica los nombres de los inventores de los medicamentos saldrían poquísimos, pero de los políticos e intelectuales que reclaman el "derecho" a tomar el resultado de ese esfuerzo y aun posar de generosos, saldrían miles de veces más. Bueno, hay que matizar, también se dice que las multinacionales se roban el conocimiento ancestral de los indios sobre ciertas plantas y ciertos preparados. Es que los demás latinoamericanos tienen demasiados escrúpulos, demasiado respeto para ir a buscar ese conocimiento. Pero no les quepa duda, después de hacer de prometeos con las patentes ajenas, no dejarán de ser los oprimidos y explotados. Mientras no se haga un esfuerzo para desaprobar de corazón esa forma de obrar, ciertamente no habrá científicos de categoría en nuestros países, ni menos desarrollos tecnológicos propios.
Desigualdad
Hay seres humanos capaces de convencerse de que una cosa es su contraria y que están dispuestos a vivir con eso sin la menor incomodidad. La desigualdad social es uno de los casos que mejor ejemplifica esa clase de conducta. En general todo el mundo desea la igualdad en la medida en que es consciente de que hay personas que poseen más recursos y no quiere que se mantenga esa diferencia. Alguien decía que todos los igualitarios perdían el interés por la igualdad en cuanto la alcanzaban, lo cual es bastante explicable. Pero el problema de compararse con los de arriba es que la palabra pierde su sentido: en cuanto alguien tiene un ingreso superior al promedio del lugar en que vive la conversación sobre la desigualdad pierde respetabilidad, ¿cómo es que se queja de algo de lo que disfruta? En todo caso, no se debe creer que es una rareza psíquica, sino que es la característica más típica de la mayoría de las personas acomodadas en muchos países de Latinoamérica, y casi siempre se trata de una queja contra los gobernantes, en el obvio supuesto de que alguien más justo estaría dispuesto a reconocer las razones de esas personas y a premiarlas con puestos. Se suele considerar que si uno se gana el doble del promedio de renta del país, eso no constituye ninguna injusticia especial si se compara con quienes se ganan cientos de veces esa cantidad. Pero la mayor parte de la desigualdad se concentra en personas medianas, y nunca ninguna, al menos desde san Francisco de Asís, ha renunciado a sus posesiones para conseguir la igualdad.
Arte y vicio
En la mayoría de los países hispánicos son frecuentes las discusiones sobre los toros y en cada lugar tienen su color particular. En Colombia impresiona especialmente el hecho de que haya tanto furor contra la crueldad con los animales por parte de quienes siempre se las arreglan para no decir nada de la crueldad con los animales más próximos, los demás humanos, como los cautivos que son mercancía de proyectos políticos compartidos por muchos sectores poderosos de la sociedad. Bueno, también es característico el que la tauromaquia sea la afición característica de las clases altas, la seña de identidad de una elite social, un poco como sería la ópera en sociedades menos enérgicas. Al respecto es emblemática la defensa que hace uno de los más característicos representantes de esa elite: la tauromaquia es un arte porque tiene unas reglas artísticas. Uno se queda pensando si los rituales de los serial killers no tendrán también sus reglas artísticas. Por otra parte, en España se discute a partir de las presiones del gobierno para censurar de algún modo la «fiesta brava», algo plenamente complementario de toda su campaña «progre», que incluye alianzas partidistas tanto con las feministas como con los musulmanes, tanto con los separatistas vascos y catalanes como con los herederos del comunismo, con todo lo que sea negación del paradigma de la tradición en que se reconoce España. Al respecto es muy interesante este artículo
de Arcadi Espada, sobre todo la frase con que concluye: «El vicio son los otros. Y lo mío arte».
Dinastías
Las dinastías forman parte, junto con el derecho de herencia, de la clase de cosas que son insoportablemente odiosas en la medida en que uno esté excluido de su disfrute. Debería haber muchos herederos que las maldijeran, o muchos ricos dispuestos a dejar en la pobreza a sus hijos para que salten como los demás salmones. Pero no hay ni unos ni otros, y de ello resulta que o bien esa disposición a dejar herencia es universal y sólo ocurre que la mayoría no puede hacerlo, o que el acumular bienes es propio de gente perversa e insolidaria. Esto último podrá parecer sensato a muchos creacionistas disfrazados, pero la verdad es que ninguno de nosotros preferiría la vida de otra época (a veces otra época de nuestra vida sí, pero ésa es otra historia), y lo que hace amena la que vivimos es precisamente el resultado del esfuerzo de los codiciosos. Es decir, si encima de trabajar menos uno resulta superior moralmente, la «guaca», el «chollo» es tan grande que hay que empezar a ponerlo en duda. De modo que la existencia de ese privilegio puede resultar menos funesta de lo que parece a nuestro corazón envidioso, porque peor sería disuadir (por ejemplo mediante impuestos dolosos) a la gente de esforzarse para no generar injusticias. Lo que importa es que el aparato legal del orden burgués se mantenga, de modo que la gente en su gran mayoría tenga acceso real a oportunidades, como ocurre en los países capitalistas, y no que en medio de las mentiras y la rapiña se mantenga precisamente la exclusión, como ocurre en la mayor parte de Latinoamérica, la región en que la modernidad es una máscara de un orden estamental próximo a la esclavitud, que es el que defienden los estatistas de toda laya, no dinastías que heredan el fruto del esfuerzo, sino castas que se aferran a su orden de crueldad, mentira, indolencia y chabacanería.
Carreras
Uno de los mayores problemas que afronta la educación hoy en día, especialmente en Latinoamérica, es la adaptación de los estudios a las nuevas realidades laborales. Y el gran obstáculo como siempre es la mentalidad de otra época anclada en las aulas universitarias y en la cabeza de la mayoría de la gente.
_______Hace un siglo era posible que los conocimientos de un ingeniero fueran suficientes para hacer frente a la construcción de una carretera, un puente o un túnel, y las personas que terminaban la carrera eran unas decenas por cada millón de habitantes.
______Hoy en día el conocimiento es inabarcable y en todo hay infinidad de especialidades, y la formación concreta a menudo se adquiere después de obtener el puesto de trabajo. Por eso las carreras en los países desarrollados son breves y sólo pretenden sentar las bases para una formación específica posterior, al tiempo que los cursos de posgrado abundan y se ocupan de muchísimas materias.
______Pero una reforma que conduzca a eso es muy difícil en nuestros países: sigue imperando la idea de que el título es la garantía infalible de un conocimiento superior y en realidad un privilegio atávico, de modo que las carreras siguen siendo largas y en la mayoría de los casos los profesionales no salen propiamente aptos para nada.
______Esa mentalidad es el gran freno al desarrollo económico y tiene que ver con lo que ya era España en la época del descubrimiento, debido a que se había formado en una guerra continua con los musulmanes y los vencedores siempre encontraban modo de despojar a los vencidos.
______Al aludir al fin del esplendor renacentista, el gran Jakob Burckhardt explica que al cabo de un siglo de la caída de la mayor parte de la península italiana en manos españolas ya nadie quería trabajar sino buscar algún modo de justificar que se procedía de hidalgos, o en lo posible convertirse en médico o abogado.
______Trasplantada a América, con tesoros gigantescos y millones de esclavos, esa mentalidad condujo a un parasitismo que es el núcleo duro de nuestro atraso.
Lógica
Es muy frecuente oír hablar del país de las maravillas en frases en las que lo maravilloso sólo es lo grato y espléndido, como si el tema del famoso libro de Lewis Carroll fuera la descripción del paraíso en que corren ríos de leche y miel. Sólo es la clase de malentendidos que surgen de la escasa frecuentación de la lectura. Ese país en el que se pierde la niña en su sueño sólo es maravilloso porque la lógica de su mundo habitual deja de operar.
______En realidad, ese libro es una especie de tratado de lógica en forma de fábula y sueño, y su pretensión parece a veces la de enseñar esa disciplina con elementos accesibles para un niño. Por eso muchas de las cosas que se dicen ahí remiten a procesos mentales habituales en los que se incurre en transgresiones contra el sentido del lenguaje, como cuando los comensales sentados alrededor de la mesa de té le explican a Alicia que no es lo mismo «Digo lo que pienso» que «pienso lo que digo».
______Esa clase de problemas se presentan con mayor frecuencia de lo que se cree. Por ejemplo la confusión de la causa con la consecuencia o la atribución a un hecho de aquello que lo provoca. Eso se hace muchas veces por mala fe, sobre todo en el mundo de la confrontación política, en el que siempre, y no está de más decirlo, sobre todo en nuestros países, abundan las personas dispuestas a ofrecer un coctel de halagos, promesas y añagazas retóricas para acceder a los cargos públicos, donde tradicionalmente están los mejores negocios.
______Pero también pueden ocurrir por meros errores científicos. Es típico en las estadísticas establecer esa clase de asociaciones: los franceses se desplazan con mucha frecuencia en automóviles de marca Renault, los franceses comen mucho queso, la ingesta habitual de queso favorece la compra de Renault.
______Un ejemplo muy llamativo es una reseña que aparece en la página web de una revista médica sobre un
estudio
que analiza el impacto de las mascotas en la salud de sus dueños: se «demuestra» que los que tienen mascotas tienen peor salud que el resto de la población: vientres más grandes, menos actividad física... La cuestión parece un elemento de discusión científica en el que deberían contar los datos que atañen a los hábitos de la gente y la relación con las mascotas.
______Pero en realidad el nivel lógico de esa cuestión es el de la pura retórica. Quien lea con atención el artículo podrá sacar la conclusión de que perfectamente puede ocurrir que las personas sedentarias tiendan a tener mascotas, y así el impacto de estas sobre la salud humana no resulta evaluado de ninguna manera con ese estudio.
Wikipedia
Lo que trae de nuevo al mundo la red es en extremo complejo y todavía no hay perspectiva para evaluarlo a conciencia. Someramente se puede decir que se multiplica de forma exponencial el acceso a la información. Las propuestas que surgen en relación con ese hecho son inagotables, y entre todas ellas destaca la idea de una enciclopedia exhaustiva elaborada por los usuarios y de libre acceso. Es algo que resulta muy difícil evaluar; por una parte, en un proyecto así es imposible garantizar alguna objetividad, pero por la otra el lector ya está advertido, cosa que no pasa con las enciclopedias tradicionales, incluida la Británica, en las que basta examinar con atención algún tema que uno conoce bien para encontrar errores espantosos y sesgos. La Wikipedia tiene muchos entusiastas y también muchos detractores, y a nosotros nos parece que ninguna enciclopedia puede alcanzar tanta exhaustividad y que al mismo tiempo la red o google carecen de un formato unificado que permita hacer consultas rápidas de definiciones y datos generales. En todo caso cada uno ha tenido su experiencia y se ha formado su opinión, y es lo que nos gustaría discutir con los lectores de la blogoteca esta semana.
Desarrollo
La muchacha está enferma y el médico que la intenta curar está enamorado de ella, ¿cómo se resistirá a mezclar un poco de filtro de amor, de «quereme» en la pócima curativa que le va a administrar? Claro que lo hará, y ese ejemplo es simple, pues muchos médicos alargan los tratamientos para poder cobrar más visitas y no faltan los que son capaces de exagerar la gravedad del diagnóstico o aun de provocar las enfermedades.
______Es lo que se nos ocurre al pensar en ese vicio latinoamericano de los congresos de profesores en que se discute incesantemente sobre «modelos de desarrollo» y cada «genio» cita todas sus lecturas para adornar una propaganda que favorece a algún sponsor o cuando menos al gremio de los informes y los simposios y las evaluaciones comparativas.
______De tanta retórica sobre lo que harán con los recursos públicos se les va olvidando que nadie los ha nombrado gestores ni arriesgan nada que les pertenezca. El único objetivo es acceder a esos recursos y uno se queda pensando cuántos informes habrán producido por millón de habitantes o por millón de dólares del PIB los países hoy desarrollados.
______Algún día aparecerá el informe que vale la pena: el que demuestre que los congresos e informes son una de las principales causas de la pobreza y el atraso, pues ninguno de esos sabios está pensando en trabajar ni en generar recursos, como no sea para su propio beneficio. Y es porque el secreto de la prosperidad está inventado hace siglos y lo que hace el gremio profesoral, el viejo clero disfrazando sus rezos en nebulosas de cifras y jerga pedante es obstaculizarlo.
______Ese modelo de desarrollo es tan simple que cabe en dos palabras: Dejar Hacer. Pero como eso supone que hay propiedades de la gente y no del gremio de sabios, pues todas las armas del saber se enfilan a impedirlo.
______El resultado de ese dominio clerical es tan viejo que ya en el siglo XVIII el gran Johnatan Swift lo describió en el tercer libro del Gulliver. Ese modelo de desarrollo ciertamente tiene sus límites en el marco legal y el Estado debe ser al máximo eficiente en hacer cumplir sus normas, pero mientras se siga adoctrinando a la población para que crea que de un decreto generoso saldrá la posibilidad de librarse del trabajo, lo que seguirá ocurriendo es que los recursos de los productivos seguirán fluyendo a las arcas de los parásitos.
becas
Al igual que una herencia, una beca es algo que resulta muy condenable porque uno no lo tiene, la diferencia es que la herencia es resultado del derecho de propiedad mientras que la beca se paga con recursos ajenos, en el caso de países pobres y atrasados con lo que se sustrae a otros fines, en el caso de países desarrollados se consideran una inversión eficaz para concentrar el talento y reforzar sus sectores económicos de avanzada. En últimas, para beneficiarse del gasto en educación y de la selección natural que tuvieron lugar en otros lugares, aunque al respecto no se puede hacer nada para impedirlo. Esa diferencia sobre el origen de los recursos hace siempre discutibles las becas, porque al ser un bien tan preciado se vuelven botín de la habitual rapiña, administrados a veces por los mismos que ordenan asesinatos en masa y atentados con bomba, y terminan siendo otro de tantos canales por los que los recursos de los pobres terminan favoreciendo a los ricos. Pero la iniquidad que eso representa tiene una causa más seria: que todos los pretextos que se usan para justificar las becas resultan refutados cuando se plantea reemplazarlas por créditos blandos. La mayor ventaja de éstos consiste en que podrían llegar a muchas más personas. Y más aún, esos recursos podrían usarse también para pagar una parte del sueldo a los jóvenes que no pudieran acceder a la universidad y tuvieran que entrar a trabajar. Se podría pensar en un contrato de formación, en el que una parte significativa de la jornada laboral se reemplaza por clases en algún centro específico. Pero todo eso es soñar porque el sistema de becas y sus beneficiarios tienen bien controlada la situación y no se van a dejar quitar la renta que ya tienen prevista para sus hijos hacia 2030.
Sueños
Alguien decía que los países anglosajones se diferenciaban de los mediterráneos en que los visionarios se dedicaban a la religión y no a la política. Es algo que debe hacernos pensar sobre el problema moral de soñar un mundo mejor e irlo a construir. ¿De dónde salen los recursos? La política en apariencia puede ser desinteresada, pero cada vez que se gasta una cantidad de dinero se debería tener en cuenta que esa cantidad ha sido sustraída por la fuerza a otros. Por el contrato social esa fuerza está oculta y no tiene necesidad de mostrar su peor faz, pero algunos sueños son más audaces con los recursos ajenos o comunes, y no se pueden hacer realidad de otro modo que por la fuerza. Muchos pensarán que al haber una gran desigualdad o un gran sufrimiento o una gran injusticia esa fuerza está legitimada, pero en tal caso el consenso sería tan abrumador que los despojados no podrían oponer ninguna resistencia, y en cierto modo ocurre algo así con los impuestos. Pero en nuestras sociedades el sueño que hay detrás de todas las utopías es sólo el de mandar, y ese mando, por el trasfondo ideológico de la tradición que ya imperaba en Grecia y Roma, era incompatible con el trabajo. Como en la India que cayó en manos de indoeuropeos, el trabajo era un rasgo de las clases inferiores. De tal modo, los sueños de los latinoamericanos llevan en su interior el veneno de lo que define a sus sociedades desde los genes: la rapiña por los cargos de poder en el Estado. Y los sueños individuales o colectivos que no son eso y que pretenden hacerse realidad, que quieren respetar la libertad y los bienes ajenos dejan de ser sueños y se llaman empresas.
Ecología
La defensa del medio ambiente siempre es una causa justa, tan justa que no tenemos noticia del primero que esté en contra y proclame que lo mejor es contaminar los mares y ríos y el aire. Pero por eso mismo se vuelve la causa de adalides que tienen otra agenda y cuyo impacto en la sociedad más bien debería inquietar.
_______En primer lugar, en Latinoamérica hay naturalmente una resuelta y unánime condena de la contaminación ambiental que casi nunca va acompañada del menor esfuerzo por reciclar o reutilizar o reducir los bienes que pueden dañar al medio ambiente. No se nos ha ocurrido, naturalmente, pensar que un intelectual va a ponerse a seleccionar la basura, sólo soñamos en que ordenara a su servicio doméstico que lo hiciera, pero eso sería rebajarse demasiado de la elevada tarea que se propone de concebir una humanidad en la que no manden los malditos capitalistas que han generado todo este sufrimiento.
______Naturalmente, obvio, por supuesto, nadie va a ponerse a pensar en pedir que se supriman los subsidios a la gasolina ni menos en reducir el despilfarro creciente de energía por parte de las clases acomodadas. ¿Para qué? Ya se puede halagar a los demás pensadores compartiendo la indudable superioridad sobre Bush y todos los demás miserables que quieren ralear el bosque y no firmaron el Protocolo de Kioto, sobre el cual todos somos entendidos en cuanto lo defendemos.
______Y es muy curioso que esa bandera haya caído en manos de los mismos gremios que en la generación anterior defendían el paraíso soviético, responsable por ejemplo de la muerte del mar de Aral. Ojalá surgiera al menos una minoría de personas respetuosas de sí mismas que evaluaran con sensatez sus actos y su realidad para que la carrera de estos tiernos idólatras no siguiera avanzando entre proclamas hueras y halagos ocultos a lo peor de la gente.
Literatura
Muchos han descrito la literatura como la memoria de la humanidad, y hay que decir que sin prestarle atención será muy difícil hacerse una idea clara de ninguna faceta de la vida humana o aun de la vida social. Nada permite conocer a fondo otros países u otras épocas mejor que la lectura de obras literarias, salvo si acaso el viajar, y es difícil saber qué impresión saca de los viajes una persona que no haya leído nada.
______Los psicólogos coinciden en señalar que el equilibrio de un individuo se puede considerar logrado cuando de su vida sale un relato claro en el cual él se reconoce. Esa secuencia de hechos y circunstancias de una vida sólo empezó a ser descrita en la poesía épica y en su hija, la novela. Durante siglos se trató de las vidas ejemplares e importantes, pero al expandirse la riqueza y el conocimiento eso ha llegado a estar al alcance de cualquiera: la concepción de la propia trayectoria vital como algo que se puede describir con palabras.
______Hay pensadores que aluden a la literatura como el medio en el que la reflexión no está sometida al rigor de lo real sino de lo simplemente verosímil, y a veces ni siquiera eso, sino de lo simplemente armónico. De ese modo, los literatos podrían anticipar hechos futuros o interpretar realidades psíquicas o sociales a partir de simples intuiciones, pues la demostración precisa no sería posible, por ejemplo por la vastedad de los temas.
______Son sólo algunos aspectos de la literatura y su importancia en la vida. Más importante nos parece hacer hincapié en la situación del lector. Una persona que no haya leído sin literatura está expuesta a atribuir a las cosas, aun a la historia o a la economía, las limitaciones de su horizonte inmediato. Y de eso se encuentran pruebas casi en todo momento.
______Eso hace que la literatura debiera ser una parte decisiva de la educación, pero no la historia de la literatura ni menos la taxonomía de sus corrientes y formulaciones, como desgraciadamente ocurre, sino la vida concebida a partir de la lectura. Tal como se enseña la literatura, el alumno, aun el más aplicado y brillante, sale de la secundaria como una persona de treinta años cuya experiencia sexual se limitara a las clases de anatomía.
______También el lenguaje con que una persona describe la vida varía mucho según su conocimiento de la literatura, tanto de la tradicional como de la actual. Ya en un post reciente aludimos a la increíble frecuencia con que la gente atribuye a las palabras un significado distinto del que da el diccionario. La lectura salva de esos malentendidos, pues el uso de cada término se encuentra en infinidad de situaciones distintas a las que la vida cotidiana ofrece al lector.
Vividores
Una viñeta reciente en un periódico colombiano se burlaba de la reforma que permite a las parejas homosexuales disfrutar de las mismas ventajas legales que las parejas de hecho de distinto sexo: aparecían un gay y un vividor que le pedía al primero que compartieran el patrimonio. El humorista se hace eco de un prejuicio antiguo y de una conducta paternalista antigua, según los cuales la persona homosexual está fatalmente más expuesta a chantajes sentimentales y manipulaciones que las otras. Y sobre todo llama la atención esa imagen del (la) amante menesteroso como un aprovechado sin escrúpulos. Es muy interesante ponerse a pensar en la cantidad de personas que obtienen su sustento de algún pretexto bien explotado, un tipo de población creciente: los activistas de una causa o de la otra que dada su capacidad de lobby consiguen recursos estatales en cantidades que un sufrido trabajador nunca ve, y después de eso los funcionarios encargados precisamente de proteger a determinado grupo. De ahí no sale el amante interesado como típico vividor, sino el homosexual profesional, no en el sentido de alguien que ejerza la prostitución, sino de alguien que explota su condición para obtener recursos gracias a alguna influencia o a alguna habilidad con las relaciones públicas. Todas las variantes del agravio proveen numerosos vividores de ese tipo, dispuestos a hacer carrera sin las penalidades de los que trabajan.
Inteligencia y honradez
Es sabido que en todas partes, cuando a alguien se le ocurre desprestigiar a un político o a un partido, echa mano del acervo de chistes que se cuentan desde hace muchas décadas. Uno de los más socorridos es el de la decisión divina: entre tres virtudes los humanos pueden tener sólo dos. Ninguno las tres y ninguno sólo una o ninguna. Esas tres virtudes son inteligencia, honradez y pertenencia al partido que se quiere acosar. Más allá del chiste, casi todo el mundo ha sentido como algo real esa idea, que sus contradictores obran como obran porque son estúpidos o porque carecen de buena fe. Y es algo que ocurre especialmente con la política y no tanto con las ciencias y las artes.
______El motivo de eso es que las mentiras de la política, un poco como las de la religión, comprometen de forma muy profunda a la persona. Determinada visión de un camino adánico hacia otro destino colectivo, por ejemplo, suele guardar relación con los sueños de poderío que saldría de la persuasión. La misma indignación con que la persona replica a cualquier sospecha de ese tipo, al ultraje que sufren sus ideales, es típica demostración de que en ese paraíso soñado el soñador tiene su papelito.
______¿Cuándo una mentira es el resultado de la intención de engañar y cuándo de la limitación de comprender? Seguramente siempre hay una parte de ambas, siempre el cómplice de los crímenes es incapaz de una comprensión honda y siempre lo que se lo impide es su escasa voluntad de hacer frente a la verdad. Es decir, la mala fe pesa más porque impide conocer que porque lleve directamente obrar mal. Puesto que el ser «ario» resultaba tan halagador y aun rentable, el ciudadano alemán no tenía energía para averiguar qué pasaba en los Lager.
Matemática
Forzando un poquito las cosas se puede decir que un hombre soltero vive al acecho de una querida. Claro, también acepta el amor más puro y exigente, pero los objetos de ese amor son las mujeres que no le harían caso. Y por contraste la mujer anda a la caza de un pretendiente que pague un alto precio para convertirse en marido, puede que se deje convertir en la querida de un hombre por la seducción que éste ejerce sobre ella, pero es la clase de hombres que no se la tomarían en serio, y ella más bien tiende a protegerse de esa eventualidad.
______El motivo es que el puro placer físico le resulta demasiado fácil de encontrar, a diferencia del hombre. De modo que, cuando se conocen, las expectativas de ambos no se pueden satisfacer y cuando se satisfacen plenamente las de uno, sea el puro placer físico o el puro halago de la vanidad, eso ocurre a costa de las del otro, al cual la frustración, por otra parte, le puede resultar en extremo edificante.
______El solícito pretendiente aburre con sus rutinarios obsequios y la complaciente querida agota su hechicería en vano, sobre todo porque casi siempre son inferiores sociales respecto de los objetos de su amor. En su soledad viven un infierno y experimentan hondas transformaciones, pero esa pareja ya no tiene futuro.
______Sólo hay una pareja viable cuando se frustran las expectativas de ambos, cuando alguna circunstancia o alguna jugada acertada obligan a la parte fuerte a entregar el tesoro de su intimidad física o de su compromiso personal antes de que las humillaciones o los excesos hayan puesto su carga de rencor en la balanza. Y aun esos papeles con que comenzó la relación siguen ejecutándose cuando la pareja convive, sólo con el tiempo y el fin de la fase de enamoramiento puede entrarse en otro juego.